Hoy en día, las ciudades cuentan con numerosos sistemas independientes —redes de telecomunicaciones, redes eléctricas, infraestructura hidráulica, transporte y plataformas de seguridad pública—, cada uno con sus propios datos, herramientas y procedimientos. Sin embargo, la infraestructura urbana no funciona de forma aislada. Una interrupción en un sector puede afectar a otros, especialmente cuando los sistemas son interdependientes desde el punto de vista técnico u operativo. La información necesaria para comprender esas dependencias suele permanecer fragmentada.
Por qué es importante a escala de la UE
Dado que tres cuartas partes de la población de la UE vive en zonas urbanas, las ciudades desempeñan un papel fundamental en la transición climática y digital de Europa. A nivel mundial, las zonas urbanas representan más del 65 % del consumo energético y más del 70 % de las emisiones de CO₂.
La «Misión Ciudades» de la Comisión Europea refleja este reto. De entre 377 candidatas, seleccionó a 100 ciudades de los 27 Estados miembros de la UE, junto con 12 ciudades de países asociados. Su fase inicial, correspondiente al período 2022-2023, contó con una financiación de 360 millones de euros procedentes de «Horizonte Europa».
En 2026, la Comisión abrió una nueva convocatoria por valor de 85,5 millones de euros que abarca ámbitos como el transporte urbano energéticamente eficiente, la calefacción a baja temperatura, las herramientas basadas en inteligencia artificial para la planificación y la gestión urbanas, y la construcción circular. Las tecnologías digitales y la colaboración intersectorial se están convirtiendo en elementos cada vez más importantes de la transformación urbana.
De los sistemas aislados a los entornos de datos interoperables
El desarrollo de las ciudades inteligentes está pasando de las aplicaciones y los sensores aislados a entornos de datos interoperables e interdominio.
Los gemelos digitales locales forman parte de ese cambio. Se utilizan cada vez más en los ámbitos de la movilidad, la energía, la planificación y la sostenibilidad, y ayudan a las ciudades a analizar las relaciones entre los sistemas en lugar de tratar cada sector por separado.
Al mismo tiempo, la interoperabilidad, los estándares abiertos y las medidas diseñadas para reducir la dependencia de un único proveedor están cobrando mayor importancia en la contratación pública de las ciudades inteligentes. Los sistemas cerrados pueden resolver un problema específico a corto plazo, pero pueden hacer que la integración y el intercambio de datos en el futuro resulten más difíciles y costosos.
El objetivo no es necesariamente reunir toda la información en una base de datos central. Las ciudades también pueden utilizar arquitecturas federadas en las que los datos permanecen en diferentes sistemas, pero pueden intercambiarse y analizarse a través de interfaces y estándares comunes.
Los silos de datos como barrera principal
La infraestructura de telecomunicaciones que da soporte al control del tráfico, la red energética que alimenta el alumbrado público y la infraestructura hidráulica pueden estar documentadas en aplicaciones, formatos y bases de datos independientes. Es posible que parte de la información siga existiendo en hojas de cálculo o en documentación inconexa.
Los datos fiables sobre infraestructuras se consideran cada vez más un activo, ya que permiten una mejor planificación, gestión del ciclo de vida y evaluación de riesgos. Su valor no solo radica en la recopilación de datos, sino en la capacidad de conectarlos y utilizarlos en el contexto operativo adecuado.
Lo que realmente aporta la integración
Cuando los datos de infraestructuras de diferentes sectores pueden conectarse y analizarse conjuntamente, las ciudades obtienen una visión más clara de las dependencias.
Durante un incidente, los equipos técnicos pueden identificar los activos afectados y evaluar qué otros sistemas o servicios pueden verse afectados. Durante la planificación de inversiones, los datos integrados pueden ayudar a revelar posibles conflictos y mejorar la coordinación entre departamentos y operadores de infraestructuras.
También puede contribuir a la reducción de costes. Los sistemas de alumbrado público adaptativos, por ejemplo, pueden reducir el consumo eléctrico del alumbrado público en varias decenas por ciento, llegando en algunas implementaciones y escenarios a ahorros de alrededor del 50 % o más.
Lecciones del sector de las telecomunicaciones y el transporte
Los operadores de telecomunicaciones llevan años enfrentándose a este problema. Necesitan saber qué activos poseen, dónde se encuentran, cómo están conectados y qué servicios dependen de ellos.
La misma lógica se aplica más allá de las telecomunicaciones. Los sistemas de inventario de redes pueden facilitar la gestión de la energía, el transporte, las carreteras y las infraestructuras municipales. SunVizion, por ejemplo, también se utiliza en entornos como aeropuertos e infraestructuras viarias, donde es esencial disponer de información precisa sobre los activos, su ubicación y sus dependencias.
Por lo tanto, un inventario fiable es más que una simple documentación técnica. Puede convertirse en una capa de datos compartida que facilite la planificación, el mantenimiento, el análisis de incidencias, la automatización y la integración con otros sistemas.
Las ciudades inteligentes comienzan con datos de infraestructura conectados
Antes de invertir en una nueva oleada de sensores y plataformas de análisis, las ciudades deberían preguntarse si disponen de una base fiable de datos de infraestructura interoperables y actualizados.
Sin esa base, incluso las tecnologías avanzadas de ciudad inteligente pueden funcionar a partir de una visión incompleta de la realidad. El verdadero valor de las soluciones de ciudad inteligente surge cuando la información de diferentes sectores puede conectarse, analizarse y utilizarse conjuntamente para respaldar mejores decisiones.